FAMILIA MISIONERA AL ESTILO DE S. ANTONIO Mª CLARET

La Familia Claretiana al hablar de “misión compartida” expresa, ante todo, la conciencia de participación en la única misión -la de Jesús- que ha sido confiada a la Iglesia: ser signos del amor del Padre e instrumentos para que el don de la vida llegue a su plenitud en las personas y los pueblos. Desde un horizonte más amplio,  expresa  la conciencia de la participación en la misión que el Padre confió a la humanidad desde el inicio de la historia: cuidar la creación y construir una historia fraterna y solidaria.

¿Cuál es la misión de la Familia Claretiana?

Múltiples acciones, un solo carisma

Cuando hablamos de “misión compartida” en la Familia Claretiana queremos expresar, ante todo, la conciencia de participación en la única misión, la de Jesús, el enviado del Padre, que ha sido confiada a la Iglesia: ser signos del amor del Padre e instrumentos para que el don de la vida llegue a su plenitud en las personas y los pueblos.

Desde un horizonte más amplio, expresa  la conciencia de la participación en la misión que el Padre confió a la humanidad desde el inicio de la historia: cuidar la creación y construir una historia fraterna y solidaria. Se trata de una misión, que compartimos con todos los discípulos de Jesús y con todos los hombres y mujeres que luchan por construir una historia según el designio del Padre.

Nos sumamos a esta misión aportando un don específico que Dios nos ha dado a través de San Antonio Mª Claret y que, a su vez, compartimos las varias instituciones inspiradas en su experiencia espiritual, misionera y apostólica, con un estilo participativo, auténticamente comunitario y dialogante.

En la Misión compartida queremos unir complementariamente nuestros dones carismáticos para llevar así, al mundo de hoy, el mensaje de Jesús, el anuncio de la Buena Noticia en el quehacer evangelizador conjunto.

Queremos estar abiertos también a la comunión con otras personas que han recibido variedad de carismas dentro de la Iglesia y ejercen diversos ministerios en ella, buscando los caminos más eficaces para poner al servicio de los demás el don recibido.

La misión compartida la debemos ir explicitando y concretando en comunión carismática, dentro de las características peculiares de cada grupo. De esta manera, ofrecemos a la Iglesia el don que ella misma nos reconoce, siendo un espacio de relaciones carismáticas cada vez más fraternas, más solidarias, netamente evangélicas y en camino hacia la comunión que el Señor nos pide con el fin de que todos seamos uno en Él para que  el mundo crea (Jn 17,21). El ideal es hacer de nuestra vida en misión compartida una parábola viviente al servicio del Reino.

En la Familia Claretiana el proceso de asimilación de la necesidad de llevar a cabo la misión de una manera compartida la hemos ido adquiriendo de un modo lento pero intenso, por medio de experiencias apostólicas y fraternas, cursos y talleres, cuyos documentos han ido iluminando el caminar hacia una mejor comprensión de la misión compartida.

Si damos una mirada global a este proceso vemos que no se ha tratado sólo de llegar a un nuevo estilo de trabajo, sino a un verdadero cambio de mentalidad: crecer en fraternidad claretiana, en espíritu de familia, como hermanos, cada uno con sus diferencias y valores. La misión compartida nace de modo espontáneo cuando crece la conciencia de que somos familia y de que desde el trabajo de cada cual nos sentimos unidos a las dificultades y a las alegrías de los demás. De la comunión de vida surgirá el deseo de compartir la misión y llegar a proyectos y acciones concretas. Esto supone implicaciones para la vida de cada institución y un esfuerzo por plasmar en algunos proyectos comunes nuestro ideal de misión compartida.

Tenemos la peculiaridad de ser una familia cuyos miembros han nacido en momentos históricos distintos, con carismas que enriquecen la Iglesia y se encuentran insertos en realidades a veces muy diferentes. Queremos buscar una comunión que integre los diversos modos con que cada institución vive este don apostólico. No se puede afrontar el futuro en dispersión, necesitamos vivir juntos la aventura del Espíritu y en el seguimiento de Jesús y de comunicar las experiencias del Evangelio, aprendiendo a amar lo de los demás como propio.

El Espíritu con su creatividad nos lleva a ejercitar la nuestra para buscar juntos las nuevas fronteras de la misión en nuestro tiempo y en ellas poner en práctica la expresión de nuestro variado servicio de la Palabra, según nuestros propios carismas y las necesidades de cada tiempo y lugar. De esta manera la misma comunión se convierte en signo y testimonio del Reino de Dios.

Jóvenes

Los integrantes de la familia claretiana (FC) nos sentimos urgidos a salir al encuentro de los jóvenes para compartir con ellos la alegría que nos da la Buena Noticia de Jesús.
Los jóvenes, con sus culturas y realidades diversas, nos evangelizan y a la vez interpelan nuestra acción pastoral, el modo en que estamos con ellos y nuestro estilo de vida. Es el tiempo oportuno para repensar nuestras prácticas pastorales. Necesitamos capacitarnos para escucharlos, acompañarlos y salir al encuentro de los más pobres, marginados, excluidos y alejados de la fe. Queremos que ellos también se conviertan en actores de la misión. Precisamos nuevos evangelizadores para la pastoral de jóvenes y vocaciones con impronta claretiana.

Formación de animadores

Somos conscientes de la necesidad de afianzar los fundamentos teológicos, eclesiales y pastorales de formación de quienes desean realizan o quieren realizar un trabajo en la animación misionera. Es por ello que surgen diversas iniciativas claretianas, dirigidas a los adultos y jóvenes que desean ahondar en las cuestiones fundamentales de la misión y, muy especialmente, a quienes se sienten llamados a ser animadores misioneros, es decir, agentes de pastoral comprometidos en promover la conciencia misionera de su comunidad y en organizar la cooperación con la labor evangelizadora universal de la Iglesia.

JMJ en familia Claretiana

Nuestra participación en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) viene de atrás. Algunos grupos habían participado en ediciones anteriores, y para la JMJ de Colonia (Alemania) en el año 2005, ya hubo cierta coordinación y encuentro entre grupos de la órbita claretiana. Pero es la JMJ de Madrid 2011, la que catapulta este evento y lo convierte en el gran acontecimiento para los jóvenes de la FC. Permite aprovechar las dimensiones de un evento como la JMJ para que los jóvenes vivan una experiencia de Iglesia, de catolicidad, y para hacerlo de forma carismática, celebrando en común el don recibido. ¡SOMOS LA VIÑA JOVEN… QUE ARDE EN CARIDAD!

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Otros encuentros

La conciencia de la llamada a hacer con otros, a hacer juntos, nos impulsa a estar ideando contínuamente nuevos modos y espacios para el encuentro de jóvenes, tanto en la propia familia claretiana, como con otros grupos eclesiales ¡Somos Iglesia! El Camino de Santiago, los Cruzencuentros, etc., posibilitan el encuentro con el Dios de la Vida, con el Dios de la Historia, con el Dios que nos quiere a cada uno de manera irrepetible, pero que nos quiere unidos, caminando juntos y siendo testimonio de amor en nuestro mundo. ¡No vamos solos!

Educación

Nuestro carisma nos pide apostar por una sociedad más “al estilo del Reino”, por eso, la misión educativa cobra una especial relevancia en esa dirección cuando se hace desde una conciencia evangelizadora y misionera. Desde las diferentes instancias educativas (formales y no formales) los miembros de la Familia Claretiana colaboramos para imbuir todos los procesos de crecimiento en niños, jóvenes e incluso adultos de valores cristianos. Muchos de nuestros miembros forman parte de claustros en centros educativos claretianos, lugar privilegiado para compartir sueños y procesos, o desarrollan su vida laboral en otras instituciones en los que realizamos nuestra tarea sintiéndonos enviados por la comunidad carismática.

Congreso de Educadores

Un momento excepcional para compartir misión son los Congresos Internacionales de Educadores claretianos, momentos de encuentro de personas de las diferentes ramas de la FC que viven su vocación en el ámbito educativo. Son días para repensar nuestra actuación a la luz de la Palabra y, juntos, proponer itinerarios que sigan haciendo de los colegios, institutos, universidades… lugares donde encontrarse con el Dios de la Vida y la propuesta que éste tiene para cada persona y toda la sociedad.

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Comisión Interprovincial de Colegios (CIC)

En el ámbito europeo funciona la CIC como un lugar de corresponsabilidad entre todos aquellos organismos que tienen Colegios o Centros Educativos: Misioneros Claretianos, Misioneras Claretianas y Misioneras de la Institución Claretiana. Desde esta plataforma se organiza, dinamiza y evalúan los procesos formativos en los colegios, así como todo lo que se vea oportuno de cara a una cualificación mayor de nuestra propuesta evangelizadora en la Educación, de manera que sea respuesta eficaz y misionera a los signos de los tiempos y los desafíos de  nuestra sociedad.

SOLIDARIDAD Y MISIÓN

El compromiso por la justicia y la paz no es un accesorio en la familia claretiana; surge de la entraña misma de nuestro carisma. Ser justo es realizar el sueño de Dios sobre nuestra vida y la justicia consiste en que la humanidad entera responda al sueño de su Creador… Y Dios sueña con que todos seamos hermanos y la humanidad entera goce de los bienes de la tierra mientras camina hacia los bienes eternos.

Justicia y Paz en Familia Claretiana

El conciencia de la necesidad de una actividad conjunta en el trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación (JPIC) ha ido creciendo en estos últimos años. La VIII Asamblea General de la Familia Claretiana, que se celebró en Bata (Guinea Ecuatorial) en 2013, consolidó y clarificó esta conciencia y fue el punto de partida de un proyecto común en el que las redes entretejidas entre todas las ramas son el sostén y fundamento, y que va creciendo año a año.

SOS Familia Claretiana

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SOS Familia Claretiana, es un fondo específico creado al inicio de 2018 para emergencias y desastres naturales, para coordinar mejor nuestra solidaridad y la generosidad de nuestros bienhechores, amigos, y colaboradores, para dar respuesta afectiva y efectiva, de acuerdo con nuestras posibilidades y medios, para minimizar la ola de muerte, sufrimiento y todo tipo de pérdidas.

Fundaciones y ONG´s Claretianas

Dice Pablo VI que “El deber de solidaridad de las personas es también el de los pueblos. «Los pueblos ya desarrollados tienen la obligación gravísima de ayudar a los países en vías de desarrollo»” y también “Estos esfuerzos, a fin de obtener su plena eficacia, no deberían permanecer dispersos o aislados, y menos aún opuestos por razones de prestigio o poder: la situación exige programas concertados.” En esta línea, son varias las fundaciones y ONGD claretianas que han ido apareciendo para dar una respuesta asociada y ser cauce de desarrollo y sensibilización.

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Otras Iniciativas

Desde enero de 2018, la Familia Claretiana se ha unido a la propuesta que partió del Gobierno General de los Misioneros Claretianos con el nombre: “Premios Claret-Vida”, para incentivar las iniciativas claretianas tendentes a la defensa y al cuidado de la vida. Esta iniciativa será también una expresión concreta del deseo de trabajar carismáticamente unidos los distintos miembros de nuestras familias religiosas, institutos seculares y movimientos laicales que formamos la Familia Claretiana. Si formas parte de la Familia Claretiana y quieres optar al premio, consulta las bases:

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Premio Claret Vida

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